EL HOMBRE INVISIBLE

          Al señor Genaro le pasaba una cosa sorprendente: cuando hablaba, nadie le oía y si pedía algo en un establecimiento, nunca le atendían. El nunca se quejó, pues pensaba que hablaba bajito, o que los demás estaban muy ocupados. Un día, se encontró un perro callejero y acabó haciéndose cargo del él. Eso el cambió la vida, su carácter se volvió más firme, alegre y seguro. Era capaz de hacer valer sus derechos con educación y firmeza. Un día que paseaba con Greta, el nombre de la perra, vio un saxofón en un escaparate y, tras varios días de dudas, lo compró. Tuvo que dejar de ensayar en casa, por los vecinos, pero lo hacía en la terraza. Al pasar una vez junto a un charco, vio una sombra reflejada en él; era su misma figura, de niño. Genaro había aprendido a ser él mismo y alegrarse con las cosas bonitas de la vida. Un buen lector de ocho o nueve años lo pueda leer.