¡TE PILLÉ, CAPERUCITA!
El autor prepara una obra de teatro en la que personajes de cuentos clásicos infantiles cambian de comportamiento. Comienza el primer acto con el encuentro entre Caperucita y el Lobo, pero se enzarzan en una discusión y ambos son detenidos por un guardia municipal; a lo largo de la obra aparece una Blancanieves con el vestido todo manchado, los tres cerditos que realmente son cerdos, pero no igual que en el relato infantil,… Hasta el mismo Frankestein aparece en escena. Como toda obra de creación en la que se deforman relatos clásicos, a unos les gustará y a otros no. Si tuviera que hacer esta obra de teatro con alumnos de once o doce años, suprimiría alguna expresión y acortaría algunos pasajes, procurando adaptar el contenido de este libro a la sensibilidad y posibilidades de los alumnos reales que la fueran a representar.
