NO HAY GALLETAS PARA LOS DUENDES
Libro de fantasía, de calidad en el fondo y en la forma, en el que se relata la situación de unos duendes que en meses anteriores recogen comida para el verano. Por su pequeño tamaño pueden ser atacados por animales como gatos, etc. Casi siempre han cogido comida de las caravanas de veraneantes, antes de que se fueran. Pero cada vez van menos personas a ese lugar y resulta más difícil conseguir comida. De todas formas para este año, Bisbita, Cabeza de fuego y Sietepuntos ya han conseguido lo esencial. Deciden compartir la misma cueva y así evitan el traslado, siempre peligroso. La llegada un nuevo duende y, sobre todo el robo que sufren de una banda de duendes que vive lejos, les pone en una situación difícil. A pesar del riesgo, deciden enterarse donde habitan esos duendes y emprenden la expedición más larga de su vida. Al llegar al lugar descubren un grupo muy numeroso, dirigidos por un duende que montado en una rata ejerce un poder despótico sobre los prisioneros que tienen. Bisbita piensa que son tantos que podrían pasar inadvertidos si se mezclan con ellos. Acabarán en la cueva donde habitan y descubrirán algunos conocidos. ¿Cómo conseguir comida, volver sin ser atrapados a su lugar de origen? Además pretenden liberar a Cola de Milano y a otros duendes más, prisioneros de esa tropa que destruye y roba. En el libro aparece una queja sobre los humanos que destruyen la naturaleza y una moraleja, en la que el bien vence al mal. Como el argumento es atractivo y la lectura amena, no resulta postizo incluir esos mensajes.
