LAS AVENTURAS DE LOS DETECTIVES DEL FARO

         La familia de Cigarra, Roberto y Canica, nombres con los que se conoce a tres hermanos especialistas en resolver casos policíacos, va de vacaciones a la isla Norderoog, en la que abundan muchos nombres en castellano. Para comenzar,  en el  barco en el que viajan, encuentran una cajetilla de tabaco, que al devolverla a su dueño les levantará la sospecha de que algo se esconde detrás. Un contrabandista de tabaco y su cómplice son puestos a disposición del comisario Soto. La lectura del libro es un ejercicio de investigación; el autor en cada dibujo, abundantes a lo largo del libro, esconde una pista e interroga al lector para ver si ha descubierto qué conduce a resolver el caso. Los chicos son conocidos por su habilidad para descubrir robos, como el que se produjo en un hotel, o en un museo local cuando se cambió un cofre valioso por una copia. Son varios los casos que resuelven los jóvenes durante sus vacaciones y en la zona se quedan tan agradecidos que son invitados a residir durante una semana en un alojamiento de la isla. Será la ocasión ideal para volver las siguientes vacaciones y descubrir nuevos casos complejos.