CARIÑO, ESTOY HECHO UN PERRO

Dave Douglas, candidato a fiscal, acusa a un hombre de incendiar una empresa que se dedica a la investigación genética. Su hija está de parte de la empresa. Y cuando Dave quede infectado por un virus las cosas van a cambiar de pelaje.


30 años después de Un candidato muy peludo llega este remake que no aporta nada nuevo. No es que el original fuese muy rompedor, pero Cariño, estoy hecho un perro se las apaña para bajar mucho el nivel.


El exceso de didactismo educativo y la ausencia de verdaderas gracias arruinan una buena idea. Las diversas situaciones potencialmente divertidas, no se llevan a sus últimas consecuencias. El director no sabe que está manejando materia: surrealista y lo conduce con una falta de ritmo preocupante


Las escenas digitales, sobre todo la última, son bastante pobres. Sólo para peques.