SOY LEYENDA
Los médicos han logrado curar el cáncer utilizando una mutación del sarampión. Tres años después, el virus ha mutado por su cuenta, miles de millones de personas han muerto, y sólo quedan 12 millones de humanos y cientos de millones de algo a medio camino entre los zombis y los vampiros.
Digamos rápidamente que no se trata de una película de terror. Al menos, el terror está bastante amortiguado. Soy leyenda está entre 28 días después y Náufrago.
La película es, sobre todo, un estudio acerca de la soledad y abunda en silencios. Hill Smith realiza una dificilísima interpretación, sostiene la película por entero y usa todo tipo de registros.
Hay escenas magistrales como el momento en que suplica a un maniquí que le hable o la maravillosa secuencia de apertura con ese safari por New York.
La narración de la historia tiene lo que necesita, un desarrollo adecuado y momentos de acción cuando hay que cambiar el ritmo.
Merecería la pena sólo por la elaborada recreación de ese New York postapocalíptico pero puede defraudar a quien sólo busque acción.
