EL APRENDIZ DE BRUJO
Cuando Dave era niño tuvo un episodio alucinatorio en el que dos magos peleaban contra sí y acababan desapareciendo en un gran jarrón. Han pasado 10 años de terapia y las cosas parecen encauzarse. Pero ahora está a punto de descubrir que aquello no fue una alucinación.
El esquema es muy similar al de La búsqueda: un flash back al pasado, el mundo cotidiano del presente y un desencadenante que empujará a los protagonistas a una aventura llena de carreras y persecuciones.
Esta vez el producto va destinado a un público joven, así que la trama es mucho más sencilla y, a veces, demasiado elemental. El brujo bueno trata de aleccionar a su torpe discípulo. Pero el brujo malo tiene un discípulo igualmente torpe. Las dos mujeres de la película no tienen mucho que hacer y están por ahí como mero adorno.
Hay un guiño a El aprendiz de brujo, el fragmento de Fantasía de Disney, cuando Dave usa la magia para hacer que las fregonas frieguen solas. Pero pese a haber pasado 70 años, ni lo mejora ni es más divertido.
La película tiene, innegablemente, momentos espectaculares porque es un derroche de efectos especiales. Entretenida y poco más.
