UN MONSTRUO EN PARÍS
Un experimento
controlado deja de serlo cundo un mono liante mezcla las cosas como no debe.
Una pulga se transforma en un ser monstruoso. Pero dotado de una increíble
capacidad para la música.
La trama evoca,
evidentemente, a El Jorobado de Notre Dame, a La Bella y la Bestia. Es una historia
muy francesa y, sobre todo, muy parisina. La ciudad se convierte en la
protagonista, un recorrido turístico por lugares recónditos. Bergeron trabajó
con Pixar y se nota. Cuida la historia de los personajes, tanto los
protagonistas como los secundarios.
Vanessa Paradis
pone voz al
personaje principal y se luce con la canción principal en una secuencia
realmente magnífica.
Pero lo más
llamativo de la película está en el concepto de su dibujo, muy original sin
necesidad de excentricidades. Aunque tarda un poco en arrancar mientras
presenta personajes, después se mueve a buen ritmo. No es excesivamente
brillante, pero tiene encanto.
