FROZEN: EL REINO DE HIELO

La apertura es arrolladora con una canción
logradisima. Y le sigue un toque triste y otro absolutamente trágico. No es la sacudida
de Bambi pero logra
sorprender en una película que es de princesas de Disney. Y Elsa y Ana, las
princesas, se quedan la una con un maldición y la otra sin entender qué pasa. Soledad
y miedo.

Soledad y miedo son los dos ejes que sostendrán el
desarrollo de la trama. Hay momentos muy espectaculares. La construcción del palacio
de hielo es sorprendente.

El principal inconveniente son esas cancióncitas
recicladas que sobran casi en su totalidad.

Uno de los aciertos es que hay dos mozos galanes
rondando a Ana, cosa que está bien porque no se sabe qué va a pasar (y en el
resto de princesas de Disney se sabía de inmediato). Aquí juegan hábilmente el
toque de la ambigüedad hasta el momento preciso en que el guión debe dar el
giro definitivo.

Pese a
tener un final excesivamente complaciente, la historia tiene sus giros
imprevisibles durante buena parte del metraje. Los trolls son muy originales,
el muñeco de nieve algo cargante. Pero seguro que a los niños les encanta.