GUARDINES DE LA GALAXIA
La mejor space opera después de La Guerra de las Galaxias. Loca, divertida, épica, macarra.
Puede que los lectores de los cómics la disfruten más. Pero aunque el espectador no los haya leído, la inmersión en este nuevo universo resulta totalmente asequible y fácil. Todo el mundo sabe quién es Yoda. Pero aunque no sepa quiénes son Groot o Rocket, no importa. De hecho, mejor aún. La sorpresa incrementa el placer. Y son personajes tan sorprendentes que se convierten en iconos inmediatos.
Una cuadrilla de aventureros un tanto fuera de la legalidad, se encuentra con un tesoro. Cada uno busca sus propios intereses, pero no tendrán más remedio que aunar fuerzas y salvar la galaxia.
Conducida a un ritmo trepidante, sin ofrecer respiro y con muchísimo humor para todos los gustos, desde lo más elemental, a detalles ingeniosos como lo de la comprensión de las metáforas.
Una película muy completa pensada con un único objetivo: divertir. Lo único malo es el peinado de Glenn Close.
Tras los créditos hay una escena más que merece la pena.
