BROOKLYN
Una chica irlandesa emigra a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades. La vida en la gran ciudad no es fácil y la nostalgia de su tierra y de su familia pesa en su ánimo.
La estructura es como la de todas las películas románticas: chico y chica se conocen, hay un desencuentro, hay una reconciliación.
Pero Brooklyn está muy por encima de la media. La relación de amor, la ruptura y el regreso surgen de modo natural, sin forzar el guión.
Son las dificultades, la vida, la muerte, las decisiones, el trabajo, los que afectan a la relación, los que la hacen desenvolverse y madurar.
Es una película poblada por gente buena, gente trabajadora, desarraigados de su patria de origen. La búsqueda de afecto y de amor es una necesidad en un lugar en el que no se conoce a nadie.
Saoirse Ronan encarna muy bien a su personaje, esa chica de pequeño pueblo con aspiraciones que se embarca a lo desconocido, dejando atrás a su madre y hermana a las que, tal vez, nunca volverá a ver.
Las circunstancias cambian rápidamente en Estados Unidos y se queda sola con sus decisiones y con su conciencia. Dilemas creíbles en busca de lo correcto.
