LA MARIPOSA TRANSPARENTE

Ludia al salir del capullo por un golpe de viento fuerte, perdió el color de sus alas. Era transparente. Pero no se arredró por eso, disfrutó del comienzo de la primavera y decidió dedicarse a recorrer mundo. Se posó sobre una flor y procuró entablar conversación, pero bien porque las flores no hablan o porque la despreció, no encontró contestación. Fue viajando y descubriendo mundo. Al cabo de unas horas oyó hablar de los hombres y de los lugares donde viven. Decidió ir a conocerlos. Le costó llegar a la ciudad y después de posarse sobre un mulo, un cerdo… se posó sobre un hombre. Era distinto a los demás: era ciego. Pero no le importaba; otros hombres sin ser ciegos, tampoco ven a las mariposas. Se hicieron amigos y al acabar el día, al morir la mariposa el hombre la colocó sobre la solapa de su chaqueta para no olvidarla.