EL VOLCÁN DEL DESIERTO

          Nicolás, protagonista de otras historias, en esta ocasión viaja con su madre al sur de Argelia. Pasarán uno días con su padre, que trabaja como médico en una ONG. El camino desde el aeropuerto hasta el lugar de residencia es inhóspito y de mala calidad. A pocos kilómetros de su destino encuentran un coche averiado y recogen a sus dos pasajeros; son dos científicos alemanes, un señor mayor una señora bastante más joven. Se muestran bastante reservados, especialmente la mujer. Nicolás después de instalarse en el hotel, aprovecha a saludar a un amigo que conoció en un viaje anterior; lo encuentra preparando una exposición de un viaje en globo aerostático; por casualidad descubre el plan de los científicos para apoderarse del globo. Trata de evitarlo y tras un forcejeo, Nicolás se encuentra en la barquilla del globo a decenas de metros de suelo. El objetivo que buscan es desplazase hasta un supuesto volcán del desierto, que contiene una preciada joya. No parecen dispuestos a maltratarle, pero sí amenazan con pistolas a unos tuaregs, beduinos del desierto, que encuentran al acercarse a su destino. La historia está bien narrado y mantiene la tensión hasta el final.