EL VIENTO COMENZÓ A MECER LA HIERBA

        Con ilustraciones estupendas de Kike de la Rubia, se recogen en este volumen unos poemas breves que escribió esta autora norteamericana de mediados del siglo XIX. Su conocimiento y amor a la naturaleza contrastan con la vida casi de reclusión que llevó en el domicilio familiar. Como todo libro de poesía, su contenido resulta difícil de resumir. Puede servir recoger algunos versos: Nadie conoce esa pequeña rosa / Podría haber sido una peregrina /  si no la hubiese cogido yo de los caminos / y te la hubiera ofrecido a ti. / Solo una abeja la echará de menos, /  solo una mariposa / apresurándose tras un largo viaje /  para descansar en su regazo. / Solo un pájaro preguntará dónde está. / ¡Ah, pequeña rosa, qué fácil, / para alguien como tú, morir.