SE LLAMABA PADRE PÍO

El Padre Pío fue un fraile con una gran devoción a San Francisco de Asís, también italiano como él. Casi toda su vida trascurre en durante el siglo XX. Ordenado sacerdote dedicaba muchas horas a confesar. Era llamativa la enorme capacidad que Dios que le había concedido de hacer milagros, quizás porque nunca le llevó a perder la humildad. Vivía con sencillez una intensa vida de oración. Fue canonizado por Juan Pablo II. Aunque nuestra vida sea ordinaria y normal, Dios puede conceder a algunas personas la capacidad de hacer grandes milagros. Si son tan humildes como el Padre Pío, nunca se atribuyen el mérito a sí mismos y por eso el hacer milagros no les hace daño a su alma. Dios generalmente actúa a través de lo ordinario, pero no podemos olvidar que es omnipotente.