EL SOLDADITO DE PLOMO

          Andersen se caracteriza por su capacidad para reflejar el amor y el sufrimiento, que en sus relatos aparecen frecuentemente entrelazados. Esta es la historia de cómo se habían construido veinticinco soldaditos de plomo, pequeños. No obstante, el último no pudo ser elaborado por completo por falta de plomo y se quedó sin una pierna. Este soldadito se enamoró de una joven, pero en un juego de niños acabó colocado en un  pequeño barco de papel que se acabó cayendo por una alcantarilla. Al soldadito se lo tragó un pez y cuando este fue pescado, volvió a la casa de donde había salido y allí fue echado la chimenea, en donde se fundió a la vez que se quemaba la bailarina de papel de la que se había enamorado. La belleza en la narración quita una buena parte de la crudeza del argumento; los sentimientos que describe el autor suavizan la dureza del relato y el sabor resultante está bien logrado.