DIOS ES MI AMIGO
Según el medio en el que uno se haya educado, la idea que un niño puede tener de Quién es Dios varía mucho. En este libro, la autora, con las ilustraciones de Alley, ayuda a ver a Dios como Alguien cercano, a Quién le interesamos personalmente. El subtítulo Cómo conocer mejor a Dios, es más o menos aplicable según esos parámetros. En todo caso, la capacidad de hacer preguntas de un niño es ilimitada y conviene contrastar con él, la idea que se ha formado sobre Dios. Ver a Dios como amigo es un buen modo de enfocar la explicación. El capítulo: Puedes ser tú mismo, ayuda a entender que su amor es incondicionado y que no hay que aparentar nada para lograr su cariño. El capítulo siguiente, A tu amigo le gusta estar contigo, sigue cultivando esa línea de cercanía. Como la autora se dirige a un público cristiano, pero ínter confesional, no desciende a detalles que para un católico son fundamentales: su Presencia en el Sagrario, la Confesión y Eucaristía, etc. No obstante, el libro sirve como un buen acercamiento a un trato frecuente con Quien tanto nos quiere.
