AGU TROT

         El señor Hoppy era un hombre soltero que vivía justo en el piso de arriba de la señora Silver, una viuda un poco más joven que él. Hablaban a diario desde el balcón, pero el señor Hoppy era tan tímido que nunca se había atrevido a invitarla a tomar el té. Su envidia era el cariño con el que la señora Silver trataba a su tortuga. Cuando le escuchó que le gustaría que la tortuga creciera un poco más, al señor Hoppy se le ocurrió una idea brillante. Dahl, una vez más, hace gala del gran sentido del humor con el que sabe abordar algunas cuestiones.