EL CASO DEL RELOJ DE 1812
El título responde a un reloj que se paró justo a la hora en la que su propietario firmaba la constitución de esa fecha. La protagonista, Clara, ya ha resuelto numerosos casos; va acompañada de su mascota, Uan, un perro pequeño de origen inglés; quizá por eso a lo largo del libro aparecen numerosas frases en inglés. La vivienda contigua a la familia de Clara estaba vacía desde hacía un tiempo. La llegada de una nueva familia siempre causa cierta sorpresa, más cuando son franceses. Clara queda impactada por un chico de catorce años. La visita escolar que estaba prevista al museo de la constitución, se ve complementada con la sorpresa de que ese chico será uno de los que oriente en la ruta. Clara aprecia en un determinado momento que el reloj antes aludido, ha sido sustituido por otro. Clara se propone esclarecer el caso y su principal sospechoso es su vecino. Con ocasión de una celebración con motivo de esa constitución, Clara es invitada a participar en un acto al que asistirá la princesa de España. Historia que conjuga términos en inglés, buenas ilustraciones, pero que refleja más los sentimientos de una pre-adolescente que los de una niña de nueve años. Por eso, su lectura se aconseja a partir de los once años.
