LA ISLA DE BOWEN

         La muerte de un marinero, poco después de enviar por correo un paquete, en un puerto noruego, tuvo lugar en 1920. Nadie pudo pensar que ese suceso diera lugar a una aventura digna de los mejores relatos de Julio Verne. Para comenzar, el profesor Zaco, un sabio hosco, cambió el destino de su expedición de América a una isla situada en el círculo polar Ártico. A bordo del Saint Michel viajaron además de la marinería, un químico, para estudiar las muestras de mineral; un fotógrafo, y la esposa e hija de un investigador desaparecido misteriosamente hace unos meses. Durante mucho tiempo no supieron que una moderna embarcación les seguía el rumbo y que a cambio de dinero podía conseguir información. Se conjuga en el relato la aventura, ciencia ficción y misterio, si bien no hay que tomarse muy en serio algunas afirmaciones para intentar explicar el origen de los hallazgos.