WALLACE & GROMIT: LA MALDICIÓN DE LAS VERDURAS
Se acerca la fecha del concurso de verduras gigantes y todos los habitantes del pueblo recurren a Wallace y Gromit para que protejan sus preciados vegetales de la plaga de conejos.
La maldición de las verduras es una locura de principio a fin. Lo era Chicken Run pero aquí han perdido algo de la original frescura.
Pese a la descabellada sucesión de absurdos los directores logran crear un argumento lineal, nada fragmentario, con unos personajes muy divertidos y caracteres bastante trabajados.
Es, quizá, su opción por lo extravagante lo que impide entrar en la película desde el primer minuto. Cuando uno logra hacerse a ella hay que reconocerle que tiene momentos brillantes desde el punto de vista cómico.
A los niños les encantarán esos conejitos traviesos y las aventuras de Wallace y Gromit. Para los adultos, lo que más hay que destacar es su escenografia y esa ambientación en una idílica Inglaterra de grandes mansiones, té a las 5, pueblecitos bucólicos y unas gotas de terror gótico que van desde Jeckyll y Hyde a King Kong pasando por la tradición del hombre-lobo o el aroma a Sherlock Holmes.
Gromit, ese chucho de modales flemático s, es una maravilla.
