LOS PITUFOS

Gargamel logra descubrir el paradero de la aldea pitufa. Algunos de los pitufos logran huir, pero caen en un vórtice que les lleva a Nueva York. Allí irán a parar a la casa de un pu­blicista y su mujer, que espera un niño.


Los pitufos no pasa de ser otro producto prefabricado en la línea de Alvin y las ardillas: películas ingenuas y simplones destinadas al consumo de un público infantil. No está mal la integración de los pitufos con el entorno real. En ocasiones logra algunas secuencias verdaderamente llamativas y originales.


Sin embargo, le cuesta avanzar porque el conflicto es muy sencillo: cómo volver a casa. Es una lástima conformarse con tan poco porque Los pitufos, en los cómics, tenían historias mucho más logradas, con más fuerza y con más desarrollo que la presente.


No le fue mal en la taquilla, así que es posible que realicen una segunda parte con más ambición.