UN LUGAR PARA SOÑAR
Benjamín es un joven viudo con un hijo de 14 años y una hija de 7. Le está costando mucho superar la muerte de su esposa y a sus hijos también. Deciden buscar una nueva casa para empezar de cero. Pero como Benjamín siempre ha tenido espíritu aventurero, acaba comprando un zoo.
Una película bonita y familiar, pero sin ser cursi. Cameron Crowe ha demostrado una gran habilidad a la hora de plantearse los retos de la película.
El primer acierto es que, aun contando con Matt Damon y Scarlett Johansson, no les mantiene en un perpetuo desfile de modelos. Trabajan en un zoo y tienen aspecto bastante normal. Resultan personajes creíbles. El segundo acierto es la relación padre-hijo. La bronca de Matt Damon a su hijo no suele verse en cine pero es justificada, verosímil y racional. El tercer acierto es que no cae en el ecologismo barato. A los trabajadores del zoo les gustan los bichos pero saben que las personas son lo primero.
Esa galería de cuidadores del zoo tiene mucha gracia y es una pena no saber algo más de ellos, porque son individuos peculiares. Un cuento bien contado, amable y con encanto.
