EXODUS: DIOSES Y REYES
Ridley Scott regresa una vez más al cine histórico. El espectador puede gustar o no de la interpretación que hace de la historia de Moisés, puede agradarle o no la figura de Dios en la figura de ese niño. Pero el verdadero problema de esta versión es su frialdad.
El director tiene a su disposición una gran cantidad de efectos especiales a los que les saca mucho partido, especialmente en las plagas y en el Mar Rojo.
Pero eso no es suficiente porque le falta emoción, le falta cargar de sentimiento a los personajes, le falta profundizar en ellos. Salvo Moisés y el faraón todos los demás carecen de relevancia. En ese sentido hay que elogiar a la española María Valverde porque con unas pocas escenas (es la esposa de Moisés) logra construir muy bien su personaje.
La historia no aburre y algunos de sus pasajes son verdaderamente interesantes, pero carece de verdadera intensidad dramática. Al final hay que reconocer que Los diez mandamientos con Charlton Heston tenía mucha más fuerza y garra.
Aunque funciona razonablemente como espectáculo, es lícito exigirle más a una superproducción así.
