UN VIAJE DE DIEZ METROS

Si #Chef  era la película culinaria del mes pasado, esta
vez le toca a
Un
viaje de diez metros.

Helen Mitren está sentada en una silla, de espaldas
a la cámara. No lo vemos pero sabemos que se dispone a comer una tortilla
francesa. De repente su espalda se estira y se pone totalmente rígida en dos tiempos.
Detalles como ese bastan para definir a una buena actriz.

Mirren tiene un restaurante. Una estrella Michelín.
Lleva 30 años intentando obtener la segunda. Y, de pronto, una familia hindú
instala su propio restaurante frente al de ella. 10 metros separados por la carretera,
dos universos aparentemente irreconciliables, una competencia feroz.

Entre tópico y tópico los personajes consiguen
hacerse familiares, nos invitan a su visión gastronómica y a sentir simpatía
por ellos.

Una
película del género romántico/culinario que es ideal para
Lasse Hallström. Previsible por completo pero con muchos elementos atractivos:
interpretaciones, fotografía colorista y un par de escenas muy logradas.