MARTE (THE MARTIAN)
Ridley Scott es un director muy prolífico que se hizo célebre con dos obras maestras de ciencia-ficción: Blade Runner y Alien: el octavo pasajero. Nunca volvió a conseguir algo tan logrado.
Sin embargo es en la ciencia-ficción donde se siente cómodo y donde logra sus mejores películas. Prometheus lo era y Marte, la presente, lo es. Un astronauta que se queda sólo en el planeta rojo, con la esperanza, poco probable, de que le rescaten.
Marte es convencional y hollywoodiense de principio a fin. Pero muy entretenida, con buenos personajes interpretados por buenos actores, ocurrente, divertida y con tensión.
No pretende buscar el virtuosismo técnico de la Gravity de Cuarón y la Interstellar de Nolan.
Es una historia de supervivencia de abultado metraje sin que aburra jamás. Marte, la NASA y la nave de rescate son los tres espacios donde se desarrolla la trama. Matt Damon, claro, se lleva buena parte de los planos y es muy solvente en un personaje que enseguida cae simpático obligándonos a sintonizar con sus problemas.
